jueves, 1 de octubre de 2009

RESTAURACIÓN DE PATRIMONIO


¿Como restaurar nuestro patrimonio a través del diseño?

El 15 de septiembre de 2001 se publicó en el Diario Oficial el Decreto Nº 723 del Ministerio de Justicia, que aprobaba los estatutos que dieron cuerpo legal a la Corporación Cultural Organilleros de Chile, institución orientada a conseguir la promoción social del gremio de los organilleros, el reconocimiento del valor patrimonial del personaje del organillero y su aporte a la cultura popular y urbana de la nación.

La historia del organillero chileno comienza hacia fines del siglo XIX, marcada por signos de menoscabo y pobreza. Los primeros organillos habrían sido introducidos al país en el año 1895 por el alemán José Strup, antecedente que nos permiten, junto a otros testimonios, comenzar a escribir la historia de un oficio que por su "existir silencioso relega los datos de su origen a la memoria de los propios cultores, abrigándonos a una reconstrucción lenta e incompleta" (Eduardo Leiva).

La llegada del organillo a Chile originó un oficio anónimo y postergado, que en medio de la explotación y la indefensión social se desarrolló con un perfil propio y distintivo.
En 1997 se ejecutó en Valparaíso en Chile, el primer proyecto de restauración de organillos de uso público, gracias a un financiamiento de Fondart, organizándose de paso, el primer y único taller equipado para dar un óptimo servicio de mantenimiento y reparación a estos instrumentos presentes en la vía pública. A partir de entonces, los organilleros han llevado a cabo un permanente esfuerzo por mantener el buen funcionamiento y la estética de sus equipos.

Su excelente estado de conservación que hoy poseen estos instrumentos, permite actividades como la presente exposición, en la cual se exhiben 19 instrumentos que representan más del 55% de este patrimonio cultural y evidencia las condiciones en que actualmente prestan servicio en la escena urbana cotidiana. Es aquí donde los diseñadores pueden investigar y tomar la iniciativa que permita la recuperación de otros organillos abandonados, e incluso, la construcción de nuevos organillos de producción íntegramente chilena.

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